¿Qué es la Adicción?

El termino "adicción" tiene la origen en el termino latino "addico" que describe el estado de ser "esclavo de" o "dedicado a" debido a que las personas que se encuentran adictos a una sustancia o conducta tienen el único propósito de mantener la adicción por cualquier medio aunque perjudicial o no.

La adicción es una enfermedad cerebral crónica y recurrente definida por una dependencia física y psicológica a diferentes sustancias o un comportamiento. Cuando se ha formado un trastorno adictivo, una persona continuará con sus hábitos tóxicos a pesar de ponerse a sí mismo o a otros en peligro.

Una adicción tiene un gran impacto en la forma en que una persona piensa, siente y actúa. Muchas personas con trastornos adictivos son conscientes de su problema, pero tienen dificultades para parar por su cuenta.

Si bien puede ser tentador probar una droga o una actividad adictiva por primera vez, es muy fácil que las cosas se salgan del control, especialmente en el caso del abuso de drogas y alcohol. Cuando una persona consume una sustancia repetidamente con el tiempo, comienza a construir una tolerancia. Se produce una tolerancia cuando necesita usar grandes cantidades de drogas o alcohol para lograr los mismos efectos que cuando comenzó.

El abuso prolongado de sustancias puede provocar un ciclo peligroso de adicción, cuando una persona necesita continuar consumiendo drogas o alcohol para evitar los síntomas incómodos de la abstinencia. Para cuando una persona se da cuenta de que tiene un problema, las drogas o el alcohol ya han tomado el control, lo que hace que prioricen su uso sobre todo lo que una vez fue importante en su vida.

Nadie planea volverse adicto. Hay innumerables razones por las cuales alguien probaría una sustancia o comportamiento. Algunos son impulsados ​​por la curiosidad y la presión de grupo, mientras que otros buscan una forma de aliviar el estrés.

La definición de la adicción

Las particularidades de la adicción

Los adictos creen, desde un nivel emocional, que están alcanzando la plenitud. El trance creado al actuar o intoxicarse es descrito frecuentemente por ellos como un tiempo en el que se sienten vivos y completos, lo cual es particularmente cierto en las etapas incipientes del proceso de adicción.

Las personas con adicción tienen un enfoque intenso en el uso de cierta(s) sustancia(s), por ejemplo el alcohol o cocaína, o en la continuación de cierta actividad, por ejemplo jugar juegos de azar, hasta llegar en un punto en el que ya no pueden controlar sus acciones. Siguen continuar con el comportamiento adictivo, incluso cuando saben que va a causar problemas. Sin embargo, una serie de tratamientos eficaces están disponibles y la gente puede recuperarse de la adicción y llevar una vida normal y productiva.

Durante mucho tiempo era aceptado por los expertos que solo las drogas (sustancias legales e ilegales o medicamentos) y el alcohol podrían causar la adicción. También la causa principal del desarrollo de una adicción era considerada ser la falta de voluntad o moralidad. Sin embargo, los nuevos estudios y tecnologías de investigación cerebral han mostrado que sin tener importancia de la edad, sexo o situación social de una persona, ciertas actividades (adicción a los juegos de azar o a las compras) o alimentos (adicción a la comida) que estimulan los centros del placer del cerebro también pueden llevar al desarrollo de una adicción con efectos negativos.

La adicción y el cerebro

El abuso excesivo de sustancias afecta muchas partes del cuerpo, pero el órgano más afectado es el cerebro. Cuando una persona consume una sustancia como las drogas o el alcohol, su cerebro produce grandes cantidades de dopamina, lo que activa el sistema de recompensa del cerebro. Después del uso repetido de drogas, el cerebro no puede producir cantidades normales de dopamina por sí mismo. Esto significa que una persona tendrá dificultades para disfrutar en actividades placenteras, como pasar tiempo con amigos o familiares, cuando no esté bajo los efectos de las drogas o el alcohol.

La influencia sobre el cerebro de la adiccion es de gran complejidad y alcance, manifestandose generalmente de tres maneras:

  1. deseo para obtener o cumplir con el objeto de la adiccion,
  2. la falta de control sobre el uso de la sustancia o el comportamiento adictivo y
  3. la utilizacion de una sustancia o continuacion de emprender una actividad continuamente sin importar la existencia de las consecuencias negativas.

Reconocer y entender la adicción

Identificar un problema de abuso de sustancias puede ser un proceso complicado. Si bien algunos signos de conductas adictivas son obvios, otros son más difíciles de reconocer. Muchas personas que se dan cuenta de que tienen un problema tratarán de ocultarlo a familiares y amigos, lo que hace más difícil saber si alguien tiene problemas.

La diferencia entre adicción y dependencia

Los términos "adicción" y "dependencia" a menudo se confunden o se usan indistintamente. Si bien hay cierta superposición, es importante entender las principales diferencias entre los dos.

Una dependencia está presente cuando alguien desarrolla una tolerancia física a una sustancia. Pueden experimentar síntomas de abstinencia si dejan de usar la sustancia por completo. Por lo general, una dependencia se resuelve disminuyendo lentamente el uso de una sustancia en particular.

Por otro lado, una adicción ocurre cuando el consumo extenso de drogas o alcohol o alguna actividad ha provocado cambios en la química del cerebro de una persona. Las adicciones se manifiestan como ansias incontrolables de consumir una sustancia o hacer algo, a pesar de hacerse daño a uno mismo o a los demás. La única forma de superar una adicción es a través del tratamiento.

Diagnosticar una adicción

Identificar la adicción es como diagnosticar cualquier otra enfermedad. El paciente es examinado por síntomas que cumplen con criterios científicos específicos que definen la enfermedad en cuestión.

Una de las mejores herramientas para detectar la adicción es el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM), publicado por la Asociación Estadounidense de Psiquiatría.

Los criterios descritos en el DSM son generalmente aceptados y utilizados por los profesionales para ayudar a determinar la presencia y la gravedad de un trastorno por consumo de sustancias. Incluyen:

Falta de control

La sustancia se usa en cantidades mayores o durante un tiempo más largo que la persona originalmente pienso.

Deseo de limitar el uso

Querer reducir el uso pero no poder hacerlo.

Tiempo usado

Se gasta una cantidad considerable de tiempo tratando de adquirir una sustancia.

Antojos

El usuario experimenta un intenso deseo o impulso de usar su droga.

Falta de responsabilidad

El uso de sustancias tiene prioridad sobre las obligaciones del trabajo, de la escuela o del hogar.

Problemas con las relaciones

Las relaciones interpersonales son constantemente tensas debido al uso de drogas.

Pérdida de interés

El usuario deja de participar en actividades sociales o recreativas importantes a favor del uso de drogas.

Uso peligroso

Uso continuo a pesar de las circunstancias peligrosas.

Empeoramiento de situaciones

Uso continuo a pesar de problemas físicos o psicológicos empeorados.

Tolerancia

Una necesidad de mayores cantidades de la sustancia para lograr los efectos deseados.

Síntomas de abstinencia

Puede ser físico y emocional. Los efectos secundarios pueden incluir: ansiedad, irritabilidad, náuseas y vómitos.

La historia de la adicción

En el devenir de la humanidad la utilización de drogas psicoactivas, se ha dado en circunstancias muy diversas y con propósitos igualmente diferentes, desde los meramente curativos, los mágico-religiosos, hasta los recreativos. Este tipo de práctica, en la que se observa una utilidad social, común y benéfica, dista en mucho a la finalidad que en los tiempos modernos se le da y que genera la adicción a las drogas, pues en ésta, lo que se pretende como finalidad, es alcanzar los efectos de la intoxicación por la intoxicación misma.

Este cambio en la intencionalidad (intoxicarse) ha llevado a un número cada vez mayor de personas a padecer la dependencia a las drogas, por lo tanto a ser objeto de la atención terapéutica clínica que les permita vivir sin la necesidad de ingerir dichas sustancias.

Hoy, para todos los dedicados a la salud mental y disciplinas afines no es una novedad que la adicción obedezca a una causa simple de tipo lineal, por el contrario hemos podido reconocer con el paso del tiempo, y los estudios realizados, que el problema tiene una fuente muy amplia de factores que le dan forma y basamentos y que tratando de agruparlos los podemos ubicar en factores de orden psicológico, familiares, sociales y espirituales, de aquí pues, que el fenómeno de las adicciones sea consecuencia y a veces causa en la interacción de los diversos factores que al incidir de diferente manera en un individuo lo hace más vulnerable y optar por el consumo de drogas con fines de intoxicación y en consecuencia llegar a una muy posible dependencia de estas.

Ubicados en contexto, es sensato observar a las adicciones como un problema médico-social de carácter multicausal que a su vez es un síntoma de problemas de un orden mayor y, en este sentido su atención se hace más compleja, en tanto no es posible señalar una etiología particular.

A lo largo de los años, la adicción ha sido descrita de muy diferentes maneras: como flaqueza moral, falta de fuerza de voluntad, incapacidad para enfrentar al mundo, debilidad física y enfermedad espiritual.

Casi todos los seres humanos, sino es que todos, tienen un deseo profundo de sentirse felices y de encontrar la paz en el ser y en la mente. En algunos momentos de la vida, la mayoría encontramos esa plenitud de paz y belleza, pero es efímera, va y viene. Cuando no logramos mantenerla, nos entristecemos e incluso tenemos una sensación de duelo; pero todo ello forma parte del ciclo natural de la vida y no lo podemos controlar.

De algún modo podemos ayudar a extender estos ciclos, aunque en su mayor parte por distintas razones son incontrolables y tenemos que vivirlos tal como vienen; la omnipotencia no es una característica del ser humano. Podemos aceptarlos, trabajar en ellos y aprender de ellos, o luchar en su contra buscando en cambio la felicidad fugaz muchas veces buscada y alcanzada a través de la adicción.

Empezamos una búsqueda externa de la felicidad y desafortunadamente también iniciamos con la construcción del pensamiento adictivo, apoyados de la sociedad actual. No puedes ver más de 15 minutos la televisión comercial sin que una serie de anuncios te diga que necesitas algunos productos nuevos y mejorados para ser feliz.

Este sistema de pensamiento nos dice constantemente que nos falta algo. No tenemos suficiente dinero, no tenemos suficientes posesiones bonitas, no tenemos suficiente carisma, no tenemos suficiente amor. Por lo tanto, mi felicidad depende de encontrar esa sustancia, situación, posesión o persona.

Tan pronto nos vemos con carencias e incompletos, empezamos nuestra búsqueda adictiva. Cuando nos percibimos como separados y solos en el mundo donde hay tanto que recorrer, nos convertimos en adictos tratando de conseguir “suficiente”, sin embargo el lema secreto es “Nunca hay suficiente”.

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